De ratones y hombres. Hacia un nuevo interfaz

Minority ReportHace ya más de 40 años, en Palo Alto, California, el ingeniero  Douglas Carl Engelbart, hizo una pequeña innovación que cambiaría para siempre la forma en la que los humanos nos comunicamos con los ordenadores. A esa pequeña innovación, por la que nunca cobró un céntimo en concepto de patente, la llamó  Mouse, por su parecido con un pequeño roedor.

A toda tecnología le llega también su final, pero, como solemos remarcar desde este blog, la mayoría de las nuevas tecnologías no acaban con la anterior, sino que se solapan, las complementan, o, en el peor de los casos las relegan al mundo vintage. De esta manera el ratón no acabó con el teclado como interfaz principal, sino que permitió una división y un complemento de funciones.

Ahora parece que estamos llegando a un cambio de paradigma en la relación con los ordenadores y otras máquinas: tablets, teléfonos, consolas, etc. Y  son varias las tecnologías que se pelean por tener un papel preponderante:

  • La pantallas táctiles:  El «touch» se ha vuelto omnipresente en los disposivos móviles, aunque les vemos algunas carencias para los de escritorio, y sobretodo en su uso con aplicaciones profesionales. A parte del aumento en consumo de líquido de limpieza, serán un complemento que acompañe al ratón y los teclados en los equipos de sobremesa, si estos no desaparecen. También hay desarrollos que abarcan más allá de la extensión limitada de la pantalla.
  • Los dispositivos kinéticos o gestuales: Provenientes del mundo de los juegos,  la opción más buscada, parece que tratan de instalarse en  los dispositivos móviles, y como vimos en Minority Report, pueden ser una gran ayuda… si uno trabaja todo el día de pie.
  • El interfaz de voz. Ya lo adelantaron Arthur C. Clark y otros en sus libros de ciencia ficción. Sería el dispositivo natural. Si el hombre lo utiliza para comunicarse con otros humanos desde hace cientos de miles de años, así debiera hacerlo con las máquinas. Apple presentó su nuevo telefono móvil IP4S, que incorpora un mecanismo de este tipo para varias funciones. La empresa vasca Anboto tiene una aplicación para sitios web que permite un trato verbal con el cliente. Parece el futuro, pero dependerá del desarrollo de la inteligencia artificial. Los matices del lenguaje humano son muy sofisticados y aún no hay un programa que los comprenda del todo.

Y si nó, porque no ir directamente al cerebro. Hay estudios que hablan de las posibilidades de las ondas cerebrales, para el manejo de máquinas simples (ya hay un juego para niños que lo hace), y no estoy hablando de conexiones a lo bestia como las de Matrix, sino de poder mover un puntero con el pensamiento. ¿Llegaremos a tanto?

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