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Confidencialidad de los e-mails

email.gifÚltimamente vemos de forma habitual cómo las empresas incorporan un texto de confidencialidad en los e-mails. Este texto viene a pedir de forma voluntaria (aunque amparados en la Ley Orgánica de Protección de Datos) que no se haga uso de la información si esta no va dirigida expresamente al destinatario.

Aquí pongo un ejemplo de mensaje:

“Este mensaje y los documentos que, en su caso, lleve anexos pueden contener información confidencial. Por ello, se informa a quien lo reciba por error de que la información contenida en el mismo es reservada y su uso no autorizado está prohibido legalmente. En tal caso, le rogamos nos lo comunique por la misma vía, se abstenga de realizar copias del mensaje, remitirlo o entregarlo a otra persona y proceda a borrarlo de inmediato.”

Lo único que demuestra este tipo de mensajes es que por mucho que avance la técnica, el fallo humano es el que más problemas de seguridad provoca, y que nada pueda evitar, excepto la buena voluntad del receptor, que, por error, parte de nuestra información pueda caer en malas manos.

Otro de los problemas de confidencialidad lo encontramos en la difusión de las direcciones de e-mail. Recientemente hemos visto dos casos paradigmáticos. El primero proveniente de la empresa organizadora de un congreso en el BEC, que por error difundió las direcciones de e-mail de los asistentes, además de sus claves de acceso a las páginas internas. El segundo proveniente de una institución foral que en una nota aclaratoria sobre una licitación difundió entre todos los interesados las direcciones de correo del resto. Con la ley en la mano esto puede ser constitutivo de delito como se comenta en este artículo sobre una reciente sentencia judicial en España de Tu experto. Para más información sobre temas legales es también muy interesante la página de Samuel Parra.

Estos problemas se dán cuando utilizamos listas de distribución y no ocultamos los destinatarios. La solución pasa por enviar los correos utilizando la casilla CCO: , (la llamada Copia de Carbón Oculta) de nuestro programa de mensajería. Así evitaremos que el reto de los destinatarios tenga acceso al correo electrónico de los demás. Esto sólo tiene un pequeño inconveniente: algunos programas antispam (otro día hablaremos de ellos) eliminan los mensajes que no van dirigidos exactamente a nosotros ( cuando enviamos un correo con dirección oculta este aparece dirigido a “Undisclosed-Recipient”). Hay algunas otras consideraciones más específicas como las que nos relatan en este artículo de http://www.vsantivirus.com/

Otra forma inconsciente de difundir listas de e-mails, es crear directorios de acceso libre, en las que estos aparecen. Actualmente hay multitud de programas dedicados a rastrear páginas web y extraer de ellas las direcciones de e-mail para su posterior uso o venta. Así que luego no nos quejemos de la cantidad de spam que llega a nuestros correos.

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