El tamaño SI importa, y la repetición también
Cuando estudiaba secundaria aprendí de mi profesora de historia del arte que una de las características que debía producir todo elemento artístico era el de causar extrañeza, es decir, no dejarnos indiferentes.
Esta apreciación la compruebo cada día cuando asisto a exposiciones o simplemente cuando me paseo por mi pueblo (Algorta), y veo la muestra GETXOPHOTO, (hasta el 3 de octubre) que poco a poco se está convirtiendo un referente de las nuevas tendencias fotográficas.
Las personas rehuimos de museos y salas de arte, pero las obras de estas exposiciones nos van a buscar a la calle, a nuestro propio terreno y nos asombran, nos causan extrañeza, a la vuelta de la esquina, al mirar un escaparate o cuando damos un paseo por la playa.
Hay algunos elementos en esta atracción que van unidos a la propia esencia de la imagen, su composición, su valor emotivo, su realización técnica. En resumen la forma y el contenido de la misma.Sus valores intrinsecos (sean buenos o malos, lo dejo al criterio del receptor o del crítico).
Hay otros elementos que ya se han convertido en pequeños trucos de artista. Uno de estos elementos es el tamaño. Cuanto más grande es una obra, sin importar su calidad, parece ganar más relevancia. Nuestros museos están llenos de enormes lienzos y esculturas, a menudo banales. Por otro lado está la repetición y la variación. La denominada serialización, repetir una misma obra, cambiando el personaje, la técnica, el color, etc., como reflejo de la sociedad de fabricación y consumo en serie, en que vivimos.
Todo esto y además, obras de gran calidad se pueden apreciar paseando por las calles de Getxo, en tamaños y series que a veces dan miedo.