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Crowdsourcing, ¿diseño domesticado?

Crowdsourcing

CrowdsourcingPara los que no lo conozcan el crowdsourcing consiste en utilizar las capacidades de un conjunto de personas (crowd es multitud en inglés), lo suficiéntemente amplia y cualificada, para realizar un determinado proyecto. La idea surge de aplicar el concepto de la inteligencia colectiva a problemas o trabajos concretos, en nuestro caso de diseño.

En el campo gráfico esto se concreta en servicios como 99designs, crowdSPRING o la española AdTriboo, en las que cualquier empresa o persona que necesite cubrir una necesidad, desde un nombre comercial hasta, incluso, realizar un anuncio para televisión, puede convocar un  concurso abierto en el que los socios de la comunidad  le presenten sus propuestas.

Las ventajas para el cliente son obvias.

  • Por un lado obtiene un precio fijo y ajustado para el trabajo. Este precio suele partir de un mínimo, pero luego puede ser incrementado por el usuario. A mayor remuneración se consigue atraer más participantes.
  • Fácil uso y gestión de los proyectos en la mayoría de los servicios.
  • Los plazos son también fijos y bastante cortos. Ideales para un proyecto que requiera rapidez.
  • Por otro recibe múltiples propuestas entre las que elegir, a veces varios centenares, muchas más de las que le presentaría un estudio al uso. Además el contacto con el diseñador es mínimo y es su opinión la que cuenta al final.
  • Permite una participación más internacional. Al ser servicios en Internet, normalmente participan diseñadores de todo el mundo, no solo locales. Diseñadores de países en desarrollo que pueden permitirse emplear más horas en un proyecto, dado que viven en zonas con un costo de la vida inferior.

Como todo también tiene sus inconvenientes.

  • Los concursos son abiertos, con lo que participan tanto diseñadores profesionales como aficionados, sin que el cliente pueda saber con quién está tratando, si con un diseñador curtido o un niño de 10 años.
  • Los diseñadores participantes no hacen ningún estudio de marca del cliente, su entorno, competencia, posibles receptores, etc… Solo aportan una solución visual, sin ninguna conexión contextual. Esta conexión debe hacerla el cliente.
  • El exceso de propuestas, sin filtro previo profesional, puede dificultar la elección.
  • La decisión final la toma el cliente, sin ningún asesoramiento externo. Esto le produce cierta sensación de poder, pero los clientes son de por si conservadores y los diseños elegidos huyen, normalmente, de aportaciones novedosas y fuera de las modas. De hecho en varias de estas páginas existen guías de orientación en la que explican a los usuarios cómo seleccionar un buen proyecto y que tipo de diseño evitar.

Aunque he intentado ser ecuánime, se me nota el plumero, estoy tomando partido por el diseño tradicional, es cierto. Los profesionales que trabajan en un proyecto tienen una comunicación estrecha con el cliente, valoran su conocimiento del entorno cercano e intentan asesorarle aunque este , a veces, no se deje.

De todas formas el problema que planteaba es el del control absoluto por parte del cliente sobre el resultado final y la posibilidad de un adocenamiento en el resultado. ¿Es el cliente el más indicado para seleccionar un buen diseño sin ningún tipo de asesoramiento?

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