
Hoy vemos que la evolución técnica ha hecho posible la venta comercial de un ordenador como el Rasperri Pi, enfocado sobretodo al mundo de la programación y la creación de prototipos de máquinas que necesiten un motor pensante en su interior. Con una versión de Linux precargada, 256 MB RAM, tarjeta de video integrada y conexiones para teclado, televisión y accesorios USB, este miniordenador, con el tamaño de una tarjeta de crédito, se puede obtener por 21.60 Libras+IVA+gastos de envío.
Las prestaciones no son espectaculares, pero permite trabajar con programas de texto, hojas de cálculo, juegos y todo lo que un avezado desarrollador pueda crear. Esta claro que el segmento al que va dirigido es el de la educación y al mundo del «bricolaje tecnológico«, tan apreciado en el mundo anglosajón y tan poco valorado en el nuestro. ¿Será por el precio y tamaño de los garajes?.
El caso es que desde hace años, marcas como Arduino , permiten a los chavales y no tan jóvenes, mediante asequibles kits, entrar en el apasionante mundo de la microelectrónica y sus aplicaciones. Otro proyecto similar es Ninja Bloks, enfocado a la conexión de objetos del mundo real con aplicaciones web, mediante un sensor conectado a Internet, que puede desarrollar funcionalidades mediante open-source software y todo tipo de accesorios, en lo que se empieza a denominar open-source hardware o hardware libre.
El futuro de este tipo de desarrollos, aplicado al mundo del aprendizaje, la robótica o incluso la posibilidad de crear prototipos funcionales a un coste muy bajo, es muy ámplio, y cada día nuevos proyectos se unen a este campo. En nuetsro país, por desgracia, el mundo de la tecnología está marginado en las escuelas e institutos, e incluso la universidad ve la tecnología aplicada como un desarrollo menor de la investigación teórica, y así nos va.
