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Big data, Big Brother (ser cypherpunk mola)

CypherpunksEstoy leyendo estos días el libro de Assange «Cypherpunks», una entretenida conversación en el  que participan el creador de Wikileaks y alguno de sus colegas de trinchera (Jacob Appelbaum, Andy Müller-Maguhn y Jerémie Zimmermann), todos ellos «sospechosos habituales» según los mandamases del mundo.

Está claro que la lectura del libro le deja a uno bastante conspiranoico, y cercano a las tesis de los autores, que defienden que Internet es la mejor herramienta para expresarnos con libertad, pero que también se ha convertido en el mayor arma de vigilancia masiva por parte de los estados, corporaciones y mafias de todo tipo.

¿Quién nos vigila?, y digo yo, ¿no tienen nada mejor que hacer?

Está claro que nuestra vida y milagros, la de cada uno en particular, debe ser más interesante de lo que creemos, porque hay multitud de escuchadores activos, a los que imagino tan míseros y anodinos como el protagonista de la pelicula  La Vida de los Otros, sobre el espionaje de la Stasi en la antigua RDA. Claro que, actualmente, estos individuos han sido sustituidos por programas informáticos y centros de datos; pero, de todas formas, conozcamos quién podrían ser los posibles interesados:

Cómo nos vigilan o monitorizan

El paso principal que estos organismos han dado, gracias a la tecnología, es el de pasar de investigar a aquellas personas personas de su interés, a la captación indiscriminada y almacenaje de toda la información, para filtrarla, analizarla y tenerla a su disposición, por si necesitaran echar mano de ella en el futuro. Hemos pasado de la vigilancia de ciertos objetivos (targets, que los llaman ellos) a la monitorización de toda la población, por si acaso… :

¿Que pretenden conseguir?

Eso me gustaría saber a mí, aunque nada bueno, me imagino. Supongo que dependiendo del organismo, pueden tener un objetivo u otro:

¿Cómo podernos defendernos?

Bueno, la primera reacción ante tan abrumadora maquinaria en nuestra contra sería  cabrearnos y/o  pasar de todo, pero  si de todas formas tenemos algunas ganas de defendernos, podemos aplicar algunas sencillas reglas:

Una sociedad vigilada, una sociedad petrificada

Parece que el celo excesivo por la seguridad nos puede a llevar, en la defensa de cierta privacidad,  a un estado de alerta permanente, como si estuviéramos viviendo en la clandestinidad. Está claro que un exceso de vigilancia puede crear una sociedad amedrentada, en la que los cambios se produzcan más lentamente (pensemos en los regímenes estalinistas y las dictaduras del siglo XX). Esta sociedad sin capacidad de elección (excepto de modelo de móvil), quedaría como petrificada, sin avances sociales, legitimando un orden social donde los privilegios recaen siempre en los mismos.

Digo yo, que deberíamos conservar espacios de libertad para la disensión y el pensamiento diferente, porque los grandes avances, tanto sociales como tecnológicos se han producido a partir de pensamientos disruptivos que han entrado en conflicto con el consenso general de la sociedad o del mundo científico.

Para terminar algunos otros enlaces de interés:

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