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De ratones y hombres. Hacia un nuevo interfaz

Minority ReportHace ya más de 40 años, en Palo Alto, California, el ingeniero  Douglas Carl Engelbart, hizo una pequeña innovación que cambiaría para siempre la forma en la que los humanos nos comunicamos con los ordenadores. A esa pequeña innovación, por la que nunca cobró un céntimo en concepto de patente, la llamó  Mouse, por su parecido con un pequeño roedor.

A toda tecnología le llega también su final, pero, como solemos remarcar desde este blog, la mayoría de las nuevas tecnologías no acaban con la anterior, sino que se solapan, las complementan, o, en el peor de los casos las relegan al mundo vintage. De esta manera el ratón no acabó con el teclado como interfaz principal, sino que permitió una división y un complemento de funciones.

Ahora parece que estamos llegando a un cambio de paradigma en la relación con los ordenadores y otras máquinas: tablets, teléfonos, consolas, etc. Y  son varias las tecnologías que se pelean por tener un papel preponderante:

Y si nó, porque no ir directamente al cerebro. Hay estudios que hablan de las posibilidades de las ondas cerebrales, para el manejo de máquinas simples (ya hay un juego para niños que lo hace), y no estoy hablando de conexiones a lo bestia como las de Matrix, sino de poder mover un puntero con el pensamiento. ¿Llegaremos a tanto?

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