
Desde hace mucho tiempo los medios de comunicación han hecho saber al gigante de Internet, que sus beneficios están mayormente sustentados en que existen contenidos de interés que la gente encuentra a través de su motor de búsqueda.
No es que los principales medios de comunicación hayan amenazado a Google con boicotearle, cosa harto difícil, sino que, a través de la presión de los gobiernos le están haciendo saber que puede pagar muy cara su posición monopolística, si a cambio no desarrolla políticas de distribución, aunque sea mínima, de sus pingües beneficios, entre las empresas productoras de contenidos, casi todas ellas, al borde de la bancarrota, en parte por los ímprobos esfuerzos que han hecho por incorporarse al mundo digital y los escasos beneficios que han sacado de ello.
Ahora el resto de los países, incluido el nuestro, están a la cola, esperando llegar a un compromiso similar. La gente de la prensa ya está haciendo cuentas de en qué gastar su parte si consiguen sacarle a Google algo parecido a los 60 millones de euros que han conseguido los homólogos franceses. Está claro que ese dinero, si llega, irá integro a los grandes grupos y que los pequeños, incluidos los blogs, no verán un duro. Esperemos que así, por lo menos, pare la sangría de despidos que está afectando a los periodistas (ABC, El Mundo, El País, Telemadrid, etc.), ahora que, precisamente la prensa, es nuestra última defensa contra la casta política.