No hace mucho tiempo hablábamos del Slow Design en este mismo sitio y ahora, a raíz de una reseña leida en el blog de Matt Mullenweg, me veo motivado a repasar los puntos principales de este movimiento aplicado al uso y disfrute de Internet.
Como relata Jack Cheng en el artículo aludido, de la misma manera que el Slow Food nació como reacción al Fast Food, así la Slow Web, se desarrolla enfrentándose (y conviviendo) con la Fast Web existente:
- Un web descontrolada.
- Un exceso de información que no podemos asumir. Hay que estar actualizado más que informado.
- Unos contenidos simplistas en los que prima la inmediatez del conocimiento, más que la profundidad o autenticidad del mismo.
- Una web que nos exige acciones rápidas de elección, compra y apoyo. Sin ninguna reflexión previa.
Frente a esto la reacción Slow Web, apunta tendencias de respuesta:
- Controlar los tiempos frente a la cantinela del tiempo-real. Esto quiere decir que accedamos a la información cuando la necesitemos, y podamos asimilarla y no, toda de golpe y en el menor lapso posible. Como ejemplo se podrían citar servicios como Instapaper o Readitlater, que nos permiten guardar contenidos de la web para leerlos más adelante.
- Crear rutinas de uso, en vez de depender de los ritmos aleatorios de la web. Esto quiere decir, por ejemplo, que en vez de dejar que cada nuevo email nos interrumpa, podemos establecer unas pautas de comportamiento, como consultar el correo 5 minutos cada hora o lo que mejor e acomode a nuestro propio trabajo. Por ello los servicios de este tipo se basan en notificaciones que nos recuerdan dichas rutinas como Wander (lugares), iDoneThis (planificación) o budge (costumbres saludables).
- Las empresas de Slow Web buscan más la efectividad de los servicios que el mayor uso de los mismos. Un servicio que genera un hábito tiende a utilizarse menos una vez que ese hábito es interiorizado por el usuario. (Si una notificación nos avisa de que debemos comer a ciertas horas, una vez que nos acostumbramos, damos de baja la notificación, aunque, si el servicio es satisfactorio, podemos promocionarlo entre nuestras relaciones.)
- Crear conocimiento más que difundir información. Los servicios que se alinean en este movimiento buscan crear conocimiento en el usario, como Timehop, que nos permite recuperar un histórico de lo que hemos hecho hace un año.
En resumen, usemos la web con moderación, frente a los excesos del pasado. Seamos nosotros los que controlemos los procesos y los tiempos y no nuestras aplicaciones. No nos dejemos superar por el exceso de información, asimilemos y usemos las herramientas que nos permitan una vida en la Red más saludable.
Y tú, ¿devoras o practicas Slow Web?