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El pequeño e-comercio en Internet

e-MonedasEs un poco contradictorio con el titular, pero me gustaría decir que no hay negocio pequeño en Internet. Me refiero con ello, a que la sensación del comprador al entrar en una página de e-comercio, no depende de lo grande o pequeña que sea la empresa que está detrás. La sensación está definida por el diseño de la misma, la información que se facilite y que el funcionamiento sea fluido, tanto en la navegación como en el momento de realizar una compra y pagarla. De hecho dos de los mayores éxitos en nuestro país como Barrabes.com o La Bruixa d’Or, parten de pequeños establecimientos familiares que supieron aprovechar a tiempo las ventajas de la Red. Como observador de su desarrollo me gustaría exponer alguna de las claves a la hora de plantearse un negocio de este tipo.

La inversión inicial no es muy alta

Comparado con un negocio tradicional en el que hay que alquilar un local, acondicionarlo, pagar dependientes, luz, agua, basuras e impuestos municipales varios, el desarrollo de un e-comercio es bastante asequible. Si estamos dispuestos a invertir entre 3.000 y 6.000 €, podremos echarnos a andar. Además con un buen diseño y programación, podemos competir al mismo nivel que cualquiera. Está claro que no seremos conocidos como los grandes almacenes y cadenas, pero cuando un cliente entre por nuestra puerta, no tendría porqué notar la diferencia. Puede ser una alternativa interesante para el emprendedor, en esta época de crisis.

Apoyarse en un negocio ya existente

Los pequeños e-comercios que parten de un negocio tradicional ya existente suelen tener más garantías de éxito (aunque esto no siempre es así). Quizás por que el promotor ya conoce los entresijos de su sector, el tipo de clientes y tiene una relación duradera con proveedores. Además,  algunos clientes habituales empiezan a realizar sus pedidos a través de la tienda virtual, con lo que el primer paso está dado.

La especialización es un factor de éxito

Cuando montamos un negocio en Internet, hay que tener en cuenta que nuestro mercado deja de ser local y pasa a ser tan amplio como nuestra capacidad de hacer llegar mercancías a precio razonable sea posible. Hay muchas tiendas especializadas que pueden ser rentables en una gran ciudad, pero que no lo serían en una población pequeña. Sin embargo, en estas poblaciones, existen clientes potenciales que podrían adquirir este producto especializado si pudieran tener acceso al mismo. Internet hace posible que personas que viven en pequeñas poblaciones de todo el mundo puedan acceder a estos productos. Cuanto más especializado sea nuestro producto, más deberemos abrir el ámbito geográfico, pero esto mismo asegurará la continuidad del negocio.

El que da primero, da dos veces

En Internet este refrán se cumple a rajatabla. La Red premia la innovación y a los pioneros, siempre que hagan las cosas bien. Luego el tiempo dirá quien sigue en el negocio, pero el primero suele permanecer en la mente del consumidor.

El precio sí es importante

Digamos, que si nuestra tienda virtual vende productos de marcas conocidas, la actitud del comprador suele ser la de informarse primero de la calidad del producto en páginas y foros especializados y luego realizar la compra. Para este segundo paso existen algunos servicios de comparación de precios como Ciao o KelKoo y otros,  que le permiten encontrar la mejor oferta del momento. Si el producto no es exclusivo, prepárese para la guerra de precios total.

No sólo vender, sino cumplir

Aunque en teoría el funcionamiento de una tienda virtual es muy sencillo, la mayoría fracasa por no entender o no saber solucionar los problemas de logística diarios que esto conlleva. Una tienda virtual tiene, legalmente, las mismas obligaciones con los clientes que una tienda tradicional y además, hay que resolver perfectamente todos los aspectos de funcionamiento:

Posicionamiento en buscadores

Para venderle algo a un cliente, este primero tiene que encontrarnos. Esto supone que si teclea en un buscador las palabras clave del producto que desea, nuestra empresa debe aparecer en los primeros puestos de la búsqueda o seguramente nunca nos conocerá. La nueva piedra filosofal de Internet es el posicionamiento y lo único que se puede decir es que cuanto mejor esté planteado nuestro negocio (diseño, exclusividad, precio, visitas..), mejor será nuestro posicionamiento. Podemos, desde luego, hacer algunas cosas básicas al respecto:

Seguridad y Prestigio en la Red

Una vez que el posible cliente nos ha encontrado, se ha decidido por un producto que vendemos y ha decidido que el precio es adecuado, todavía le asaltarán algunas dudas, antes de efectuar el pago:

Todas estas objeciones tiene una fácil respuesta, aunque difícil de conseguir: tenemos que ganarnos la confianza del futuro cliente. Los medios para ello son variados:

Creo que en un sólo artículo no se puede abarcar el mundo del e-comercio, pero espero que sirva para reflexionar sobre algunos aspectos importantes del mismo. Sobre el tema de la reputación ver este interesante artículo de Cristina Castro Carbón en el País.

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