
Este auge ha hecho que cada vez sea más normal encontrar productores y almacenes mayoristas, tanto de manufacturas, como de sectores como el agrícola (directodelcampo.com, naranjas.com, soloraf, etc) que venden directamente al consumidor final. Todo ello sin imporar el país de procedencia o destino, de hecho, hoy es posible comprar la mercancía directamente en EEUU y China y recibirla en la propia casa, de la forma más normal (excepto por algún pequeño recargo y/o retraso aduanero). El gran reto de estos negocios está en que el precio del producto, tras añadirles los costes de transporte, siga siendo competitivo.
Podríamos pensar que los grandes beneficiarios de este movimiento son los usuarios, que consiguen una mayor variedad de productos a precios más bajos, o los productores, que aumentan sus márgenes, al eliminar al otrora terrible intermediario. Todo esto puede ser en parte verdad, pero una cosa está clara, cualquier producto debe ser movido de A a B, para que se produzca el intercambio, y para ello se necesita una empresa de transporte, o courier (profesionalmente conocidos como operadores logísticos). Y estas empresas, casi todas grandes multinacionales, son las que están haciendo el agosto. De hecho el e-comerce ha supuesto la salvación de varias de ellas.
Tan importante se ha convertido este negocio para las empresas de transporte que la algunas ofrecen servicios ( SEUR, MRV, o UPS, por ejemplo) para la puesta en marcha de tiendas online y asesoran a cualquiera que esté interesado en el asunto. A ellas no les importa qué producto se venda o a quién, solo les interesa que los productos se muevan de un sitio a otro, y, si hay devoluciones (logística inversa), mucho mejor. Según las necesidades de cada cliente, gestionan el transporte, pero también el almacenamiento, la logística y hasta la atención al cliente. Hay que reconocer, que en la mayoría de los casos lo hacen bastante bien.
Estamos, por tanto en un mundo en constante movimiento, donde productos individuales, se transportan agrupados, para clientes individuales, y esta selección, tanto del producto , como del cliente está pasándo a desarrollarse en el origen y no en el punto de venta, como sucedía antes. Esto puede tener ventajas, como que el productor ajuste la producción y la oriente hacia aquellos productos de mayor demanda o valor añadido, de forma casi automática. Pueden verse también aspectos negativos, como el del medio ambiente, ya que el desplazamiento masivo de productos individuales aumenta el consumo de carburantes, desechos de packaging, coste de energía por producto, etc…