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Usos y costumbres de la tipografía en la web

Hace tiempo que no trataba ningún tema específico de diseño, así que ya tocaba. Del 18 al 20 de junio se desarrollará en Valencia el Cuarto congreso Internacional de Tipografía que organiza la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana y la Escola d’Art i Superior de Disseny de Valência. Porque hay sitios donde el diseño se considera un trabajo digno y que debe remunerarse. Con esta loable excusa me voy a sumergir en el mundo de la tipografía para Internet. En base a algunos artículos publicados en la desaparecida revista de diseño argentina tipoGráfica.

Primero decir que las tipografías que podemos utilizar en Internet, lo mismo que los colores, tienen sus limitaciones. Estas limitaciones están impuestas por la necesidad de que los textos  sean visibles, de la misma manera,  en el mayor número de ordenadores, por ello existe la convención de utilizar sólo aquellos tipos de fuentes más comunes a todos los sistemas operativos.

Existen, de todas formas, algunos métodos que nos permiten saltarnos estas limitaciones:

Aclarado este primer punto podríamos enumerar las  fuentes de tipo común con las que normalmente vamos a trabajar:

Con esto habríamos definido la materia prima, ahora nos toca hablar de usos correctos y dar algunas pequeñas normas o apuntes.

El objetivo de la selección de una u otra tipografía y sus características de uso (tamaño, interlineado, interletrado, grososr, etc.) debe ser el conseguir la mayor legibilidad de los textos, para facilitar la mejor comprensión de los mismos. Dicho objetivo se logra con un correcto equilibrio entre la familia tipográfica elegida, el ancho de la columna de texto, el cuerpo tipográfico, la interlínea, el marginado del texto, el uso de colores para fondo/figura y el estilo de la tipografía (itálico, bold, versalita).

La forma de lectura en pantalla no es igual a la de los libros. El usuario escanea la pantalla en busca de aquellos elementos que llaman su atención. Lo que nos obliga a una composición que tenga en cuenta estos hábitos.

Esto nos obliga a organizar el contenido de una manera adecuada:

Por último podemos destacar varios aspectos en los que la tipografía web se diferencia  del uso de la tipografía impresa:

El buen uso de la tipografía depende del contraste visual entre fuentes y entre los bloques de texto y el blanco. El ojo es naturalmente atraído por los contrastes.

En cuanto al ancho de los párrafos podemos decir que el alcance ocular en lectura es de unos 8 cm, y es por eso que los párrafos (estándard) conservan estas proporciones. El uso de líneas más anchas requieren que el lector gire su cabeza ligeramente o fuerce los músculos del ojo para poder seguir las líneas. Esta ley rara vez se cumple en el diseño web, provocando una lectura más lenta. En este sentido sería conveniente el diseño de párrafos más estrechos y un interlineado algo superior al utilizado en impresión.

En cuanto a las famílias de fuentes a elegir, se constata que aquellas que son más legibles en medios impresos, no tienen porque ser necesariamente las más eficaces en pantalla. Dependerán mucho del tamaño y características utilizadas. Así no queda más opción que la realización de pruebas en cada caso específico.

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